domingo, 6 de septiembre de 2026

Rerum Novarum Y Centesimus Annus

 

Renatto Bautista Rojas Doctor en Gestión Pública y Gobernabilidad, Magíster en Gestión de Políticas Públicas, Licenciado en Ciencia Política y catedrático nombrado en la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la UNFV


Publicado en El Montonero, con fecha 07-09-2026


", suponer que una clase social sea espontáneamente enemiga de la otra, como si la naturaleza hubiera dispuesto a los ricos y a los pobres para combatirse mutuamente en un perpetuo duelo. Es esto tan ajeno a la razón y a la verdad."

León XIII, encíclica “Rerum Novarum.”

 

León XIII escribió la célebre encíclica “Rerum Novarum”, el 15 de mayo de 1891, como respuesta orgánica a la situación socioeconómica de los obreros en la Europa industrializada. Además, dicha encíclica hay que entenderlo como base de la Doctrina Social de la Iglesia, sumado a que es una respuesta orgánica al socialismo, que empezó a tomar fuerza desde aquella época. En cambio, la encíclica “Centesimus Annus”, fue escrita por Juan Pablo II, el 1 de mayo de 1991, como digna conmemoración del primer centenario de la publicación de “Rerum Novarum.”

Por eso considero importante partir de reflexiones de la encíclica de Juan Pablo II para entender la vigencia de la Doctrina Social de Iglesia.

En la página 22 Juan Pablo II escribió lo siguiente: “…el error fundamental del socialismo es de carácter antropológico. Efectivamente, considera a todo hombre como un simple elemento y una molécula del organismo social, de manera que el bien del individuo se subordina al funcionamiento del mecanismo económico-social.”

Es cierto lo escrito porque el socialismo quita el “soplido divino” que es el alma. Por eso, cuando se nos quita la parte divina al ser humano, nos queda un simple conjunto de células que pueden ser destruidas, como perversamente hicieron los bolcheviques y los nazis en Europa del siglo XX. Indudablemente, el ser humano no es un ente material que solo responde exclusivamente a la economía, tenemos perjuicios como sentimientos, no todo es dinero, aunque suene idealista en decirlo.

En la página 25 Juan Pablo II escribió lo siguiente: “La lucha de clases en sentido marxista y el militarismo tienen, pues, las mismas raíces: el ateísmo y el desprecio de la persona humana, que hacen prevalecer el principio de la fuerza sobre el de la razón y del derecho.”

Las ideologías “redentoras”, como el comunismo y el nazismo que prometen el paraíso terrenal, al ser ateas, en los hechos, demostraron el desprecio al ser humano. Por dicha razón, en sus dictaduras totalitarias mataron a millones de seres humanos porque aborrecían absolutamente la vida de todo ser humano. Como bien se concluye de lo escrito por el Pontífice católico, la historia del siglo XX ha demostrado que el marxismo, con todas sus variantes, es la imposición de la fuerza bruta, no hay más en ellos, desde la Revolución bolchevique de 1917.

En la página 38 Juan Pablo II escribió lo siguiente: “El segundo factor de crisis, es, en verdad, la ineficiencia del sistema económico… más bien como consecuencia de la violación de los derechos humanos a la iniciativa, a la propiedad y a la libertad en el sector de la economía.”

El Papa Juan Pablo II en su encíclica reconoce que la propiedad privada siempre ha sido respetada por la Iglesia, sumado a que lo reconoce como una característica inalienable del ser humano. En esa lógica, hay que entender que el socialismo es antinatural porque viola todas nuestras libertades, entre ellas de adquirir una propiedad por eso siempre ese modelo económico acaba en rotundo fracaso. ¡He de aquellos malos que siempre lo pretenden reintentar, sabiendo que se obtendrán los mismos resultados del siglo XX!

En la página 43 Juan Pablo II escribió lo siguiente: “En el pasado reciente, el deseo sincero de ponerse de parte de los oprimidos y de no quedarse fuera del curso de la historia ha inducido a muchos creyentes a buscar por diversos caminos un compromiso imposible entre marxismo y cristianismo.”

San Juan Pablo II escribió una inmensa verdad, un cristiano coherente no puede ser marxista porque el marxismo es una ideología contraria a los valores y tradiciones del cristianismo. En es lógica es valido decir que Cristo jamás vino hacer política de izquierdas porque la Teología de la Liberación es un sin sentido absoluto dentro del catolicismo por eso todo católico romano que se adhiere a las tesis marxistas debe ser excomulgado porque jamás entendió el mensaje del Hijo de Dios que es Dios a la vez.

En la página 65 Juan Pablo II escribió lo siguiente: “El marxismo acaba afirmando así que solo en una sociedad de tipo colectivista podría erradicarse la alienación. Ahora bien, la experiencia histórica de loa Países socialistas ha demostrado tristemente que el colectivismo no acaba con la alienación, sino que más bien la incrementa, al añadirle la penuria de las cosas innecesarias y la ineficacia económica.”

Finamente, concluyó que el socialismo al generar hambre y miseria, dichos flagelos ocasionan conformismo al ser humano que nace en ese régimen por lo que esos seres humanos terminaron alineándose con lo paupérrimo y el totalitarismo, el peor ejemplo del siglo XXI es la Cuba actual es decir construyen individuos sin capacidad de cuestionamiento.

Como conclusión afirmamos que debemos leer las encíclicas de los Papas porque ese pensamiento sigue vigente hasta nuestros días.

 

 

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