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lunes, 20 de octubre de 2025

Israel y Ucrania no deben ser la Constantinopla del siglo XXI

 

Renatto Bautista Rojas

Magíster en Gestión de Políticas Públicas, Licenciado en Ciencia Política y catedrático nombrado en la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la UNFV


Publicado en El Montonero, con fecha 20-10-2025

 

Ucrania, como todos sabemos, libra una guerra de defensa contra el invasor ruso desde el 24 de febrero del 2022, de manera estoica Ucrania resiste esta guerra que medio planeta afirmaba que Rusia ganaría en dos o tres semanas, lo cierto es que es la guerra más larga que la Rusia de Putin ha soportado además, es válido mencionar, que Samuel Huntington en su inmortal obra “Choque de civilizaciones” predijo que esta guerra se daría porque Ucrania es frontera de dos civilizaciones sumado a que Occidente debería apoyar a Ucrania, sobre todo lo último considero que es verdad porque Ucrania siempre ha deseado ser aliado incondicional de Occidente. El otro caso similar es Israel, pequeño Estado pero que es la única democracia representativa en Medio Oriente, que siempre ha sido aliado incondicional de Occidente además Israel es el muro de contención a los extremos que siempre ha habido en el islam por eso los occidentales que no entienden la razón de existir de Israel como Estado, son por dos razones: Ignoran totalmente el agujero negro de maldad que representó el Holocausto y desconocen que la historia del islam, como sus tradiciones y valores, son incompatibles con lo que representa Occidente. Por dicha razón, Occidente no debe volver a cometer el horror del 29 de mayo de 1453 que con poco apoyo asistió a Constantinopla ante el asedio y la posterior toma que hicieron los turcos otomanos. No debemos olvidar que el Imperio Romano de Oriente fue el muro de contención sobre el islam por siglos. En esa lógica, Occidente debe apoyar con todo a Israel y Ucrania porque permitir que los terroristas de Hamás destruyan Israel y Rusia ocupe toda Ucrania será una enorme derrota para Occidente, solo comparable con la caída de Constantinopla del 29 de mayo de 1453, no se debe repetir la historia.  

lunes, 13 de octubre de 2025

Constantinopla e Israel

 

Renatto Bautista Rojas

Magíster en Gestión de Políticas Públicas, Licenciado en Ciencia Política y catedrático nombrado en la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la UNFV


Publicado en El Montonero, con fecha 13-10-2025

Constantinopla fue la capital del Imperio Romano de Oriente, por un poco más de un milenio fue el baluarte del cristianismo ortodoxo contra la constante amenaza que representó (aún representa para todo Occidente) el islam, que más que una religión, es una ideología totalitaria, esto verdad se demuestra con los más de 1400 años de relación violenta entre el islam con el cristianismo católico y el cristianismo ortodoxo. Respecto al tema, el 14 de junio del 2021 escribí el artículo La caída de Constantinopla (https://elmontonero.pe/columnas/la-caida-de-constantinopla) donde determinó la debilidad de Occidente de no apoyar con mas fuerzas militares a Constantinopla ante el inminente asedio que los turcos otomanos hicieron con la capital y último reducto del otrora poderoso Imperio Romano de Oriente. Además, resalté el heroísmo del último emperador Constantino XI, quien  peleó valientemente, al lado de sus soldados, y murió en la defensa de los muros de su capital imperial. Por eso, la figura del emperador Constantino XI es comparable con la del rey Leónidas de Esparta quien murió peleando con sus 300 espartanos en la batalla del Paso de Termópilas ante la invasión realizada por el imperio persa de Jerjes. Dejando la comparación entre el último emperador romano de Oriente y el rey espartano, el título del artículo implica a Israel en la medida que consideramos que sí Constantinopla cayó fue porque Occidente no los apoyó con todo militarmente contra el totalitarismo que hasta hoy representa el islam. Lo mismo pasa con el Estado de Israel, que es la única democracia liberal y representativa en el Medio Oriente, mientras que sus vecinos son países teocráticos islámicos o dictaduras nítidamente relacionadas con la religión fundada por el comerciante Mahona además, no se puede quedar en el olvido, el bárbaro atentado terrorista del 7 de octubre del 2023 donde la organización terrorista Hamás asesinó a más de 1200 ciudadanos israelíes y tomaron como rehenes a 251 ciudadanos israelíes, hasta el día de la publicación de este artículo, la organización terrorista Hamás no ha liberado a todos los rehenes bajo su poder por lo que los gobiernos de Australia, Canadá, Francia y Reino Unido han hecho una maldad sin perdón que es reconocer a Palestina como estado independiente es decir estos gobiernos de pusilánimes se zurran sobre los rehenes judíos humillados y violados por los terroristas de Hamás. En esta lógica, ha hecho bien la actual administración estadounidense de llamar seriamente la atención a estos gobiernos occidentales por no entender que el Estado de Israel es un aliado de Occidente por lo que la defensa de Israel debe ser con todo porque si los terroristas lograrán su propósito de establecer un Estado palestino, en todo el territorio del estado de Israel, representaría una dura derrota para Occidente ya que Israel es el muro de contención occidental respecto a la amenaza liberticida y totalitaria -valga la redundancia- que representa el islam para todo el mundo. Sí amigo lector, yo apoyo la defensa irrestricta de Israel como Estado porque permitir que este estado histórico desaparezca sería una terrible derrota para todo Occidente, lamentablemente hay gobiernos de tibios, como el de Macron y Starmer, que no entienden que el peligro que es el Islam para la civilización occidental además Palestina no es ni será un Estado porque no tiene una estructura administrativa regular ni un ejercito profesional ni una policía institucional ni tiene un sistema democrático, aunque sea precario, para definirlo como Estado es decir es una invención denominar a Palestina como Estado cuando, por ejemplo, la Franja de Gaza, desde el retiro de Israel a comienzos de este siglo, es controlado militarmente por una organización terrorista que domina a sus habitantes por el miedo.

A modo de conclusión, considero que Occidente se la debe jugar con todo y por el todo sobre la existencia, totalmente justificada, del Estado de Israel en el Medio Oriente por ser un aliado incondicional de Occidente.  Israel no puede ser la Constantinopla caída del siglo XXI.

lunes, 14 de junio de 2021

La caída de Constantinopla

Renatto Bautista Rojas

Magíster en Gestión de Políticas Públicas, Licenciado en Ciencia Política y catedrático en la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la UNFV


Publicado en El Montonero el 14 de junio del 2021

 

Por respeto a mis lectores, no diré mi posición sobre la segunda vuelta peruana hasta que la ONPE entregue los resultados al 100% por consiguiente haré una reflexión de un suceso histórico como fue la caída de Constantinopla que sucedió el 29 de mayo de 1453 por las manos de los turcos otomanos comandados por su sultán Mohamed II.

Brevemente les recuerdo que Constantinopla fue la capital del Imperio Romano de Oriente, es válido mencionar que ellos jamás se llamaron Bizantino porque siempre se consideraron continuadores y herederos del Imperio Romano, desde la división del gran e insuperable Imperio Romano, en el año 395, tras la muerte del Emperador Teodosio. Lo cierto es que el Imperio Romano de Occidente no duró ni cien años, su caída fue en el año 476, mientras el Imperio Romano de Oriente duró mil años y fue baluarte de la Cristiandad ortodoxa y de la libertad frente al totalitarismo del Islam que fue creado por el comerciante soberbio de nombre Mahoma, no deseo desviarme del tema respecto a la expansión del Islam por 3 continentes por ser un tema amplio, pero considero que ellos siempre han tenido un proyecto de expansión religiosa, más agresiva, que la que tuvo el cristianismo en la Edad Media porque no es casualidad que en los países que ellos son mayoría aplastante no haya libertades mientras que en Occidente, bien o mal, hay libertades económicas y políticas. Volvamos al tema central del artículo que es la caída de Constantinopla, lo cierto es que el Imperio Romano de Oriente afronto cientos de guerras en las cuales perdió sus extensos territorios en Egipto, Judea, Siria. Asia Menor y los Balcanes, para el año 1450, el otrora poderoso Imperio Romano de Oriente era la ciudad de Constantinopla y alrededores como el barrio genovés Pera es decir los herederos de los romanos ocupaban un pequeño territorio en Europa.

Es importante recordar quien fue el último Emperador, el valiente Constantino XI que ante la amenaza de los turcos otomanos decidió convencer a Occidente que lo ayuden cosa que lamentablemente no sucedió y que siempre ha considerado un grave error porque el Imperio Romano de Oriente fue baluarte del cristianismo y de la libertad versus al totalitarismo del Islam. ¡Qué tontos fueron en Occidente!

Lo cierto es que, ante el inminente asedio por parte de los turcos otomanos, el emperador Constantino XI recibió alguna ayuda de Occidente. Por ejemplo, el Papa católico mandó tres navíos genoveses con 300 arqueros mientras Venecia mandó 15 navíos con 800 soldados de infantería sumado a la valiosa ayuda del capitán genovés Giovanni Giustiniani que comandó 700 soldados de origen genovés, pero lo también cierto es que los turcos otomanos asediaron Constantinopla por mar y tierra al grado que construyeron una fortaleza en el punto más estrecho del Bósforo para impedir cualquier refuerzo llegado de Occidente.

La ofensiva turca comenzó el 7 de abril de 1453, pero la enorme ventaja de los turcos era que usaron pesada artillería para tambalear las históricas murallas que, en una semana, lograron dicho objetivo, pero los soldados imperiales las reconstruía, en la noche, para impedir el inminente fin de la ciudad - capital. A pesar de la valentía del emperador Constantino XI y de sus soldados, Constantinopla cae el 29 de mayo de 1453. Constantino XI muere peleando en las murallas de su ciudad, jamás pensó en huir para salvar su vida sino morir al lado de sus soldados. ¡Tremendo ejemplo del último emperador heredero de los romanos!

El sultán otomano Mohamed II entra a Constantinopla que le cambió de nombre como Estambul que se convirtió en capital del Imperio Otomano que perduró hasta el fin de la Primera Guerra Mundial mientras que la Catedral Santa Sofía se convirtió en mezquita. Indudablemente, fue el símbolo del fin del cristianismo en dicho territorio europeo.

Finalmente, la caída de Constantinopla representó el cierre de comercio de Occidente con la India y la China lo que generó que los reinos de Castilla y Portugal decidieran investigar nuevas rutas y la mejor fue la que descubrió Cristóbal Colón el 12 de octubre de 1492 cuando llega a nuestro hermoso continente. Lo también cierto, sobre la caída de Constantinopla, es que la mayoría de los reinos occidentales, sea Francia, Inglaterra Portugal y Castilla, no entendieron que la defensa de Constantinopla no era un tema exclusivo del Emperador Constantino XI sino de todo Occidente porque el Imperio Romano de Oriente fue baluarte de la cristiandad y de la libertad versus al totalitarismo del Islam. Por eso, es importante luchar por la defensa de las libertades a pesar de cualquier adversidad.

P.D.: No me canso en repetir que un millón de venezolanos que, residen en el Perú, son la prueba del enorme fiasco de la dictadura socialista de Maduro.

 

 

 

 

viernes, 29 de mayo de 2020

La caída de Constantinopla y el APRA


Renatto Bautista Rojas
Magíster en Gestión de Políticas Públicas y Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional Federico Villarreal (UNFV)
Publicado en Mundiario, con fecha 29/ 05/2020

Un día, como hoy, en el año 1453, los turcos otomanos tomaron la ciudad de Constantinopla, capital y último reducto del Imperio Bizantino o Imperio Romano de Oriente. La caída de Constantinopla es de tremenda importancia por dos razones: Primero porque representa el final de la Edad Media como el comienzo de la Edad  Moderna, otros historiadores dicen que el final fue la llegada de Cristóbal Colón en América, pero eso es otra historia para debatir. La segunda razón es que representa el corto definitivo de la llamada Ruta de la Seda, iniciada desde la China Imperial, pasando por el otrora imperio persa, cruzando Constantinopla y que terminaba en Venecia. Una de las razones del descubrimiento de América, fue la búsqueda de otra ruta para llegar a la China ya que los turcos otomanos, quienes tomaron Constantinopla, cerraron todo comercio entre Europa Occidental con la China.
Volviendo con el asedio de Constantinopla, éste comenzó el 7 de abril de 1453. El emperador era Constantino XI, de la Dinastía de los Paleólogo, que consideraba sucesor, nada menos, de los emperadores romanos o Césares. Es válido recordar que el Imperio Bizantino, jamás se llamó así por sus habitantes ni emperadores, era el Imperio Romano de Oriente debido a que el último emperador o césar Teodosio partió el Imperio Romano (año 395) en dos: Para su hijo Honorio le correspondió el Imperio Romano de Occidente, con capital en Roma y para su hijo Arcadio, le correspondió el Imperio Romano de Oriente, con capital en Constantinopla, pero con el pasar de los siglos, el Imperio Bizantino quedó reducido a su ciudad capital Constantinopla, pero a pesar de esa reducción territorial, Constantinopla representaba una gran civilización con grandes riquezas. Por ejemplo, en arquitectura su mayor obra fue la otrora iglesia Santa Sofía construida por el emperador Justiniano, en las letras destacaron el monje Teodoro Pródomo, el novelista Nicetas Eugeniano, el gran historiador Procopio de Cesárea –secretario del general Belisario-, el poeta Jorge de Pisidia, la monja poetisa Casia, entre otros intelectuales bizantinos, el alfabeto cirílico –creado en el 940- sigue siendo utilizado en idiomas vigentes como el búlgaro, el serbio y el ruso, otra gran obra intelectual fue la creación de la Universidad de Constantinopla fundada por el emperador Teodosio II en el año 425. Es decir, el Imperio Romano de Oriente representaba todo lo positivo de una cultura civilizadora y faro de la intelectualidad que alumbró por más de mil años el oriente europeo.
Volviendo con la caída de Constantinopla, el 29 de mayo de 1453, con más de un mes de asedio, mueren defendiendo Constantinopla, su último emperador Constantino XI y más de 4, 000 soldados bizantinos. Fue un acto heroico porque el asedio era implacable desde mar y tierra. Los turcos otomanos, comandados por su sultán Mohamed II, entran a Constantinopla, saquean la ciudad, le cambian de nombre por Estambul, la iglesia Santa Sofía se vuelve en mezquita y se convierte en capital del imperio otomano. Es decir, había ganado la barbarie sobre los herederos orientales de la civilización romana. Fue el triunfo de lo más negro sobre la luz del faro grecorromano que aún alumbra a la civilización occidental.
Al leer el título, un acucioso lector se preguntará ¿qué relación tiene el APRA con Constantinopla? Obviamente, Víctor Raúl Haya de la Torre, Alan García, Luis Alberto Sánchez, Armando Villanueva, Ramiro Prialé, Carlos Manuel Cox, Manuel Seoane y otros líderes apristas no tienen una obvia relación con el Imperio Bizantino, pero el último asedio que padeció Constantinopla me sirve de paralelismo como reflexión a la actual situación del APRA, el partido político peruano más longevo de nuestra endeble democracia. Actualmente, el APRA no tiene representación parlamentaria, ni gobierno regional, ni regidores en Lima –la capital del Perú- sumado a que debe tener una pequeña cantidad de alcaldes distritales, sumado al resultado de la elección parlamentaria de enero del 2020, el APRA está reducido en su mínima expresión. Desde la fundación del APRA, en el año 1930, sufre un asedio por parte del principal grupo mediático oligárquico, los mismos que convivieron con los chilenos tras la ocupación de Lima en la infausta guerra del Pacífico, aún levantan banderas de división y odios entre los peruanos mientras cohabitaron con el principal enemigo que tuvo la Nación peruana, en sus horas más sombrías. Antes se podía soportar el asedio de los enemigos de la prensa, más los asesinatos y prisiones ordenadas por las dictaduras militares y el frontal enfrentamiento con los comunistas, que se acrecentó desde el triunfo de Fidel Castro en Cuba que dio impulsó a toda la izquierda socialista o no democrática, porque se contaba con una pléyade de intelectuales que eran apristas como Luis Alberto Sánchez, el peruano que ha escrito más libros en el pasado siglo. Antes se entendía que la batalla cultural era fundamental para mantener una importancia presencia social por décadas. Considero que esa batalla cultural se perdió tras la muerte de Luis Alberto Sánchez y sumado al momento, que los castrochavistas peruanos, entendieron que la lucha de clases nunca funcionaría sino la hegemonía cultural. Por éso, cuando un castrochavista peruano publica una novela o poemario, es aplaudido por todas sus camaradas, aunque ese poemario sea mediocre. No les cabe ninguno sentimiento de mezquindad porque saben que a través del mundo de la academia, de las letras y del arte se dominará sobre la sociedad, cosa que es cierto, pero que no todos entienden porque no leyeron al comunista italiano Antonio Gramsci. Hoy que las redes sociales tienen una importancia radical, vemos que los castrochavistas peruanos se organizan bien, al nivel que si uno es insultado, salen a defenderlos cientos, por no decirlos, miles de sus camaradas chavistas. Traslado estas dos situaciones al aprismo actual: ¿Cuándo un aprista publica un libro, un grupo organizado de apristas sale a respaldarlo? o ¿cuándo un aprista es atacado, en redes sociales, por no decir un ámbito laboral o profesional, sale en su defensa miles de apristas? No necesito escribir la respuesta, por lo menos, no escribo para mentir a nadie.
Volviendo con el APRA, el aprismo representa el primer y único momento de civismo y formalidad política peruana, en un país sumido a la mayor informalidad desde la Independencia. ¿Por qué? Nuestros gobernantes, en el primer siglo de la República, no debieron ser dictadores ni militares sino civiles profesionales como siempre lo fue en las potencias occidentales. Aquí, nuestra mediocre élite permitió que los militares gobernasen, con total impunidad, en lugar de ganar guerras, que casi todas las perdimos por nuestros mediocres generales que, hasta hoy, son políticos como un impresentable pega esposa que fue congresista y autor de la actual ley universitaria, cuando la anterior fue redactada por el intelectual aprista Luis Alberto Sánchez, y otro general en retiro, acusado de asesinato y violación, es actual congresista, electo con medio millón de votos.
En conclusión, el APRA no merece tener el final de Constantinopla. Es la hora de rectificar, por ejemplo: Recuperar espacios perdidos en la batalla cultural como entender que la unidad es fundamental en momentos de crisis porque más debemos mirar que nos une que circunstanciales pequeñas diferencias.
El APRA, por su martirologio de dos décadas y su ideología que nació para responder la realidad indoamericana,  es la luz del faro que alumbra a otros partidos indoamericanos como el PRI mexicano, el Partido de Liberación Nacional costarricense, Acción Democrática de Venezuela, entre otros partidos constitucionalistas y democráticos, de nuestro continente. ¡No lo olviden!

domingo, 28 de junio de 2015

La caída de Constantinopla.

La caída de Constantinopla.

*Publicado en May Neim Presenta el 30-05-15

Renatto Bautista Rojas
Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional Federico Villarreal (UNFV)


El 29 de mayo de 1453, los turcos otomanos liderados por el sultán Mehmet II tomaron Constantinopla, la legendaria capital del Imperio Romano de Oriente o Bizantino.
¿Cuál es el largo proceso de Constantinopla hasta su caída? Haremos un breve resumen histórico.
Tras el fallecimiento del emperador Romano Teodosio I, en el 395. El Imperio fue dividido en dos, Arcadio (el mayor de los hijos) gobernó sobre Oriente; cuya capital fue Constantinopla, mientras que Honorio gobernó sobre Occidente; cuya capital fue Roma.
Por su posición geográfica el Imperio Romano de Occidente sucumbió con mayor rapidez ante el ataque de las naciones barbarás (definición de extranjeros para los romanos). En el 476, los hérulos (pueblo bárbaro) liderados por su rey Odoacro tomaron Roma y depusieron a su último Emperador Rómulo Augústulo.
Tras la caída de Roma, el Imperio Romano de Oriente se convirtió en el único heredero de la cultura, historia y tradición romana.  Recordemos que el momento fundacional de Roma data del 753 a.C. A través de sus tres períodos históricos: Monarquía, República e Imperio. Roma como unidad política, ejerció su hegemonía mundial hasta el 395. Sin duda, la influencia de la cultura, estrategia e historia romana sigue vigente en nuestros días.
Como todo país, el Imperio Bizantino sufrió varias crisis políticas que llevaron que su Imperio que abarcaba la Península Balcánica, el Asia Menor, la Tierra Santa y Egipto se viera reducida a las murallas de su capital, Constantinopla.
Las Cruzadas, las rivalidades dinásticas por el trono bizantino más las pérdidas territoriales de zonas productivas como Egipto acrecentaron la larga decadencia del Imperio Bizantino.
En los albores siglo XIV, surgió en la Península de Anatolia el incipiente estado turco otomano. Desde su inicio ejerció una rápida expansión territorial.  Mientras el Imperio Bizantino decaía como resultado de un largo proceso de varios siglos, los turcos otomanos consolidaron un estado pujante primero en la Península de Anatolia y luego en la Península Balcánica.
1453, es un año fatídico para la historia no sólo europea sino mundial. La batalla definitiva si o si iba a ocurrir en ese año. Los turcos otomanos liderados por el sultán Mehmed II iniciaron el sitio definitivo hacia la capital heredera de Roma.
El último emperador bizantino fue Constantino XI de la Dinastía de los Paleólogos. El emperador Constantino XI sabía que la confrontación seria eminente; por lo cual, aceptó la unión de la Iglesia Ortodoxa con la Iglesia Católica. De esta manera, pretendía que los países del Occidente lo ayudaran en la defensa de Constantinopla. Recordemos que por cientos de años, el Imperio Bizantino fue el baluarte del cristianismo y de la cultura helénica en el Oriente. La clase política bizantina se jugó su última carta, pero nunca recibieron la esperada ayuda de los países de Occidente.
Esto es una muestra más que en casos de emergencia, otros países deben intervenir porque cuando los intereses que se perciben no sólo son de un país, es válido que por valores universales y/o consensuales otros países puedan intervenir. La indiferencia es un desvalor que no viene del Siglo XXI sino de los años que vieron la decadencia y el final de los bizantinos.
El historiador sueco Carl Grimberg nos menciona:
“No obstante, en enero de 1453, Bizancio tuvo un asomo de esperanza: dos navíos genoveses, al mando del célebre condottiero Juan Giustianini, llegaron al puerto. El emperador confió a éste el mando de sus fuerzas y Giustianini comenzó a poner la ciudad en estado de defensa.”[1]
En abril de 1453, los turcos otomanos iniciaron el asedio definitivo hacia Constantinopla, los cañones turcos resonaban con fuerza en las murallas de la ciudad día tras día. El cansancio del menguado ejército bizantino cada día era más notario; a pesar, de la actitud firme y valiente del Emperador Constantino XI que no huyó y decidió defender su ciudad hasta el último de sus alientos.
Resaltó la actitud gallarda del último emperador de jamás abandonar Constantinopla y pelear como un soldado raso; no sólo por la defensa de la ciudad, sino por el significado histórico y político que ellos representaban. Constantino XI murió en espada a mano; lo cual, pinta de cuerpo entero su actitud.

Así como las dos guerras mundiales transformaron nuestra sociedad en el siglo XX, la caída de Constantinopla fue el mayor hecho político en el siglo XV.
El triunfo turco puso fin a varios siglos del legado romano; además, el consenso de los historiados mundiales determinan que dicho suceso es el final de la Edad Media; es bien cierto, que estos historiados pueden ser eurocentristas, pero la influencia de la cultura romana es válida en nuestra actual sociedad.
Además, debemos analizar esta situación. Tras la caída de Constantinopla en 1453; los turcos otomanos - dueños del Bósforo – cortaron el puente del comercio internacional (para ese momento) que era Constantinopla. El Occidente de Europa podía comerciar con China usando como bisagra el puerto de Constantinopla. 
Tras el cierre de esta importante ruta comercial, los comerciantes como los políticos europeos pretendían encontrar la ruta por Occidente para llegar hacia la India y la China. Recuerden que en esa época, América no existía para los ojos europeos; por lo cual, la famosa búsqueda de la ruta del Occidente los llevo al encuentro de la civilización europea con las civilizaciones oriundas de América el 12 de octubre de 1492.
Con esta breve explicación, explico la importancia histórica de la caída de Constantinopla y su relación con el encuentro con América del 12 de octubre de 1492.





[1] Grimberg, C. Historia Universal. Tomo 21:India-Islam,Felipe II p.62