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domingo, 2 de abril de 2017

Daesh: La gran amenaza mundial


Renatto Bautista Rojas
Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional Federico Villarreal (UNFV).
Publicado en Mundiario, con fecha 01-04-17.

El Daesh o mal llamado “Estado Islámico” es una organización terrorista islámica que representa la mayor amenaza para la democracia y la libertad, en el presente siglo.
¿Por qué debemos llamarlos Daesh en lugar de “Estado Islámico”?
El Daesh es un término muy peyorativo en el mundo árabe e islámico. Si del árabe lo traducimos al castellano significa “el que siembra discordia”.
Además, es de conocimiento mundial, que este grupo terrorista ha prohibido mencionar el término Daesh porque les genera una gran irritación.
Al denominarlos “Estado Islámico” les estamos dando un mayor grado de legitimidad porque lo reconoceríamos como un Estado, con un particular credo confesional. Obviamente, no es un Estado porque es una organización terrorista que ha perpetrado atentados en diferentes capitales europeas. Bañando de sangre, ciudades históricas que representan al mundo democrático.
Hace tres años, escribí un artículo sobre la Batalla de Poitiers http://renattobautistar.blogspot.pe/2014/11/batalla-de-poitiers.html donde mencionó el gran peligro que nos representa el Daesh.
En dicho artículo menciono el año 732, cuando el francés Carlos Martel, detuvo el avance del Islam. Hoy no sólo necesitamos un nuevo Carlos Martel sino cientos de él que detengan el odio y la violencia perpetrada por los terroristas del Daesh.
Para el Islam, existe un precepto denominado Yihad o “Guerra Santa”, por el cual, es un deber emprender la guerra contra todos los “infieles” y ¿quiénes son los “infieles”?
Nosotros, los católicos, los ortodoxos, los luteranos, los anglicanos, los demás credos cristianos, los budistas, los confucionistas, los judíos, los zoroastrianos y demás personas que no creemos en Alá, por supuesto, también están incluidos los ateos y agnósticos.
Es decir, para el Islam, o nos convertimos a su religión –aunque sea por la fuerza- o morimos.
¿Qué ejemplos históricos demuestran que el Islam emprendió “Guerras Santas”?
1.    La conquista musulmana de Persia que fue realizada por el Califato Ortodoxo durante los años 637 al 651. Antes de la conquista musulmana, Persia era el Imperio de los Sasánidas. La religión mayoritaria era el Zoroastrismo, pero también convivían pacíficamente los cristianos y judíos. Hasta que llegó el Islam y convirtió a la fuerza, a millones de personas. Hoy el Zoroastrismo es una religión en vía de extinción,  con un poco más de dos millones de creyentes, alrededor del mundo.
2.      Las conquistas musulmanas de Siria y de Egipto que también fue realizada por el Califato Ortodoxo. Siria y Egipto eran provincias del Imperio Bizantino donde la mayoría eran cristianos y cohabitaban pacíficamente con los judíos. Hasta que llegó el Islam y mató la cohabitación religiosa. La conquista de la Siria bizantina terminó en el año 638 mientras la conquista de Egipto bizantina terminó en la Batalla de Nikiou, en el año 641.
3.     La conquista musulmana del Exarcado de África. Dicho Exarcado, era una provincia del Imperio Bizantino, en el noroccidente de África. Dicha conquista terminó, tras la toma de Cartago, durante el año 698.
4.      La conquista musulmana del reino Visigodo. La segunda dinastía del Califato, los Omeyas realizaron la conquista, de la hoy Península Ibérica.
La Batalla del Guadalete (probablemente ocurrida el 19 de julio del 711) donde falleció el último rey visigodo, Don Rodrigo. Representó el inicio de la conquista musulmana que terminó en el año 726.
5.      La pretendida invasión musulmana del reino Galo fue detenida tras el triunfo de Carlos Martel, en la histórica batalla de Poitiers, en el año 732. Esta victoria gala representó un frenazo a las invasiones musulmanas en la Europa Occidental.  
6.      El surgimiento y expansión del Imperio Turco Otomano: Desde el año 1299, que surgió el sultanato de Otmán, los turcos emprendieron sendas conquistas en Asia, África y Europa. La gran primera victoria fue la conquista de Constantinopla, último reducto  del Imperio Bizantino, acaecida el 29 de mayo de 1453; sin duda, fue un día sombrío para la Cristiandad. Otra conquista de suma importancia fue la toma de La Meca (ciudad sagrada del Islam) que le permitió al Sultán Selim I usar el título Califa que significa ser el sucesor de Mahoma (profeta fundador del Islam).
El Imperio Otomano y el Islam fueron detenidos tras el triunfo de la Liga Santa en el célebre Combate de Lepanto, ocurrida el 7 de octubre de 1571.
El Imperio Otomano desde el año 1922 ya no existe, pero la Europa del siglo XXI tiene que soportar la oleada de refugiados de Siria y demás países musulmanes. Estos refugiados son los nuevos agentes de la expansión del Islam en el Viejo Continente.
Estas seis conquistas de Estados adscritos al Islam demuestran que el Yihad es una constante histórica.
Tengamos en cuenta lo siguiente: En las elecciones parlamentarias en Holanda, del presente año, el partido islámico DENK obtuvo tres diputados.
Verán con los años, el crecimiento exponencial de escaños de los islámicos DENK.
El gran sueño del Islam es la conquista de Europa. La tal llamada multiculturalidad -tal vez-sea la sepulturera del Viejo Continente. Espero que no lo sea.
El Islam significa sumisión y está en contraposición con la religión del hombre es hecho a la imagen y semejanza de Dios. Esa religión es el Cristianismo.
El Islam es totalmente incompatible con los valores democráticos y liberales practicados en el Occidente. La multiculturalidad representa una ignorancia supina porque el Islam jamás ha creído en la democracia ni en la libertad.

Ya estamos advertidos, en el Nuevo Continente. 

sábado, 21 de enero de 2017

Obama es el Carter II.

Publicado en Estado Internacional, con fecha 21-01-2017
El día de ayer – por fin – acabó el período de Barack Obama. Un presidente débil y nefasto en su política exterior. Obama me recuerda mucho al ex Pdte. Carter, por su actitud pusilánime en política exterior.
Jimmy Carter fue presidente de los Estados Unidos en el período (1977-1981), conspicuo miembro del partido Demócrata como Obama.
La política exterior de Carter fue nefasta para los intereses geopolíticos norteamericanos: Primero, el retiro de los misiles nucleares de Corea de Sur. Segundo, la firma de los Acuerdos de Camp David que representó el reconocimiento de la “autonomía” de los territorios denominados palestinos y la devolución del Sinaí (territorio estratégico) a Egipto. Tercero, dejó de apoyar al gobierno de Somoza en Nicaragua, para dar su “bendición” al gobierno marxista del Frente Sandinista, y del hoy sátrapa Daniel Ortega. Cuarto y el más importante, el pésimo manejo político de la crisis de los rehenes en Irán.
Todos estos desaciertos en política exterior originaron la derrota de Carter en las elecciones de 1980 y el consiguiente triunfo arrollador de Ronald Reagan como Presidente para dos períodos (1981-198).
Obama también ha tenido mayúsculos desaciertos en política exterior que facilitaron el triunfo de Donald Trump. Por ejemplo: El más preocupante es el surgimiento de los terroristas del Daesh, que ahora son una amenaza a nivel mundial. Segundo, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con la dictadura de los Castro. Tercero, el acuerdo sobre el programa nuclear con Irán, que significa retroceder ante un estado teocrático islámico. Cuarto, su silencio cómplice ante la constante violación de los derechos humanos y políticos por parte de las satrapías de Venezuela (Maduro) y Nicaragua (Ortega).
Todos estos desaciertos de Obama en política exterior originan que sea recordado como un Carter II, muy a pesar, que los dos tienen el Nobel de la Paz. Dicho premio se ha convertido en un galardón político.
Los desaciertos mayúsculos de Carter originaron ocho años de gobierno de Ronald Reagan y los también desaciertos mayúsculos de Obama originaron – por el momento – cuatro años de gobierno de Donald Trump. 



miércoles, 5 de noviembre de 2014

Batalla de Poitiers.

Batalla de Poitiers.

Renatto Bautista Rojas
Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional Federico Villarreal (UNFV).

Hace unas semanas con un buen amigo de la UNFV y con dos amigas de la UNPRG conversé sobre la Batalla de Poitiers y su importancia histórica al detener el avance expansionista del  Califato (en sentido religioso sería del Islam) que venía con Mahoma desde el año 622, continuando por los Califas Ortodoxos y la dinastía Omeya. Sin duda, el proyecto político y religioso del Islam es extender su fe por todos los territorios posibles de conquistar.

El reino Visigodo (Península Ibérica) fue conquista por los Omeyas desde el año 711. El último rey visigodo Rodrigo fue derrotado por el general Omeya Tarik en la Batalla Guadalete. Luego de la penetración y conquista del antiguo reino Visigodo, los árabes iniciaron saqueos en el sur del reino Franco (hoy Francia).

Los sectores conservadores del Islam creen en la Guerra Santa como mecanismo militar y político para extender su fe y su poderío en todo el mundo; por lo cual, la confrontación contra el reino Franco fue inevitable.

En aquel contexto, los francos seguían siendo gobernados por la dinastía Merovingia, pero éstos reyes se desentendieron de sus obligaciones políticas   (recibieron el apelativo de Reyes Holgazanes) y delegaron su poder al Mayordomo de Palacio (figura equivalente a un Primer Ministro en los países de Europa Occidental). Carlos Martel era el Mayordomo de los Merovingios y fue el líder militar que enfrentó y derrotó a los árabes en la Batalla de Poitiers el 10 de octubre de 732.

El historiador sueco Carl Grimberg nos dice sobre la Batalla de Poitiers lo siguiente:

“Los jinetes musulmanes, con sus rápidos caballos y blandiendo sus curvos sables, decidieron atacar, chocaron con la inaudita violencia con el muro de hiero de las falanges francas y fueron aplastados a golpes repetidos de pesadas tizonas ‘manejadas con manos de hierro’. Solo la noche interrumpió la matanza. Al amanecer, los francos se alinearon de nuevo en orden de batalla y dispuestos a continuar el combate, pero los árabes habían desaparecido. El avance triunfal del Islam había sido detenido.”[1]

En la historia universal existen varias batallas decisivas; por ejemplo: La Batalla de Zama donde el general romano Escipión el Africano venció al famoso general cartaginés Aníbal, la Batalla de los Campos Cataláunicos donde el general romano Aecio derrotó al rey de los hunos Atila, el segundo sitio de Viena de 1683 que detuvo el avance del Imperio Turco Otomano en Europa y la Batalla de Normandía del 6 de junio de 1944 que fue el inicio del fin de la Alemania de Adol Hitler. Son batallas que determinaron el curso de la historia universal.

La Batalla de Poitiers fue determinante porque frenó el avance del expansionismo árabe; a través del Califato fundado por Mahoma (líder fundador del Islam), en Europa. Lo más probable es que si Carlos Martel y los francos hubieran sido derrotados en Poitiers, ahora viviríamos una sociedad totalmente distinta en todos los aspectos.

Actualmente, los sectores más conservadores del Islam siguen creyendo en la Guerra Santa. La organización terrorista autodenominada Estado Islámico domina territorios de Siria y de Irak; lo cual, demuestra que su proyecto de expansionismo político y religioso sigue vigente. Si en el año 732 se tuvo a Carlos Martel y a los francos que los detuvieron con gran estrategia y sagacidad, hoy en el año 2014 ¿ Quiénes detendrán a los terroristas del autodenominado Estado Islámico ? En Poitiers la clave de la victoria fue militar pero hoy en los territorios dominados por los terroristas (parte de Siria e Irak) la estrategia no solo debe ser la militar. Los líderes políticos de las democracias occidentales tienen esta gran misión. Esperemos que el final sea igual que el triunfo en la Batalla de Poitiers del 732, sino la historia sería distinta para las futuras generaciones.

Bibliografía:

  • Historia Universal. Tomo 12 Carlomagno. Autor: Carl Grimberg. Edición: Sociedad Comercial y Editorial Santiago. Año: 1987.




[1] Historia Universal. Tomo 12 Carlomagno. Autor: Carl Grimberg. Edición: Sociedad Comercial y Editorial Santiago. Año: 1987.