domingo, 30 de agosto de 2026

Un feminismo mal llevado

 

Renatto Bautista Rojas Doctor en Gestión Pública y Gobernabilidad, Magíster en Gestión de Políticas Públicas, Licenciado en Ciencia Política y catedrático nombrado en la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la UNFV


Publicado en El Montonero, con fecha 30-08-2026


"La insistencia en eliminar los roles familiares naturales y tradicionales, ignora los lazos de cooperación sentimental que sostienen a la civilización humana."

La primera ola del feminismo, a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX en Occidente, surgió con una bandera del liberalismo político que era el derecho de elegir y ser elegidas. Lo cual nos parece correcto porque una democracia representativa siempre debe basarse en el sufragio universal como voluntario.

Lo malo es el feminismo radicalizado de este cuarto de siglo, lo que llaman, el feminazismo porque es una exageración del poder de la mujer respecto al varón, violando toda presunción de inocencia respecto al varón, al grado que con normalidad se nos habla de que la mujer debe ser empoderada económicamente, lo cual se puede lograr con una profesión. Hasta esa parte, nadie lo discute, pero el problema es que las mentoras de este feminismo radical y vengativo, contra los valores y tradiciones de la civilización occidental, venden la idea a otras mujeres que el empoderamiento profesional es mucho más importante que una misión sublime que toda mujer debe tener que es casarse y tener hijos. Por dicha razón, sostenemos de manera pública que la importancia teológica de ser madre para las mujeres es la siguiente: Tan sublime es ser madre que hasta Dios quiso tener una madre y esa excepcional es la Virgen María, Theotokos. Dicho concepto fue aceptado en el Concilio de Éfeso del año 431.

Volviendo con el feminismo radical, consideramos que este pensamiento perverso destruye el justo anhelo de muchas mujeres de construir familia, lo cual no es incompatible con ser profesional, pero el concepto de “empoderamiento”, genera que algunas mujeres se obsesionen con ser destacadas profesionales y vivir en acumular más dinero, pero el tiempo es el mayor villano para todos, tal vez menos para las pirámides de Giza.

A modo de conclusión, consideramos que lo correcto es que toda mujer en base a su libertad decida ser profesional como construir familia, sin ninguna imposición ideológica, admitiendo que la familia es el núcleo básico de la sociedad y el último reducto de las libertades individuales de todos los seres humanos.

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