Renatto Bautista Rojas Doctor en Gestión Pública y Gobernabilidad, Magíster en Gestión de
Políticas Públicas, Licenciado en Ciencia Política y catedrático nombrado en la
Facultad de Derecho y Ciencia Política de la UNFV
Publicado en El Montonero, con fecha 22-08-2026
"Los tiempos difíciles crean hombres
fuertes. Los hombres fuertes crean buenos tiempos. Los buenos tiempos crean
hombres débiles. Y los hombres débiles crean tiempos difíciles.”
Quienes amamos la historia universal
sabemos que esta frase es una cruda real porque la misma historia de la
civilización humana y nuestras respectivas vidas son difíciles, el largo caminar
llamado vida es un infierno de millones de piedras, quien no lo crea así, o es
que vive en un palacio o sencillamente es lo que denominó un “cristalito”, lo
último es producto de mayo de 1968, con esa maniquea y mentada frase “la
imaginación al poder”, que en el fondo representa nada concreto. Y ese nada ha
degenerado, a lo largo de seis décadas en Occidente, una “generación” idiota,
como lo define mi colega Agustín Laje en uno de sus libros, de “cristalitos”
que de todo se molestan, desde una llamada de atención con severidad, hasta que
alguien les diga la cruda verdad sobre sus inocuas vidas.
Algunos piensan que esos “cristalitos” son
mayoría en nuestro continente, pero están equivocados porque los tiempos
difíciles que hemos vivido, aún vivimos en el Perú, han creado millones de
electores que son contestarios, frontales y valientes por lo que votan por
políticos recontra frontales, todo lo contrario, con esos “cristalitos” que por
una verdad cruda y eufórica y/o una mirada frontal se erizan como si los
estuviesen insultados por lo que hecho mata relato de los “cristalitos”, que
más parece que tienen problemas psicológicos que otra cosa:
Hablemos de números que es lo que importa
en la política: En la elección presidencial de noviembre del 2024 en Estados
Unidos, el político frontal Trump ganó su segunda elección con el 49.8%,
equivalente a 77’302,580 electores frontales, para nada “cristalitos” que
disfrazan sus complejos con sacones viejos ni con complejos de inferioridad.
Otro caso parecido es la reelección del
actual presidente dominicano, Abinader que ganó, en mayo del 2024, con el
57.4%, equivalente a 2’507,297 electores valientes. Otro caso similar, es del
actual presidente hondureño Asfura, que, en noviembre del 2025, ganó la
presidencia con el 40.26%, equivalente a 1’481,414 electores valientes. El
siguiente caso, representa un político con el estilo frontal similar al de
Trump, me refiero al popular presidente salvadoreño Bukele, quien, en su
reelección de febrero del 2024, ganó con el 84.65%, equivalente a 2’701,725 electores
recontra frontales que quieren un El Salvador que sea imbatible contra la
delincuencia. Un caso parecido es de la actual presidenta costarricense
Fernández, quien ganó la presidencia en febrero del 2026, con el 48.53%,
equivalente a 1’243.141 electores valientes. Sumamos a estos casos, el ejemplo del
actual presidente panameño, Mulino, quien ganó la elección de mayo del 2025,
con el 34.23%, equivalente a 778,763 valientes electores.
El caso más reciente que un político
frontal se haya convertido en presidente, tenemos el de Colombia, donde De la
Espriella ganó con el 49.66%, equivalente a 12’960,166 electores frontales y
valientes que estaban cansados de cuatro años perdidos con el demagogo Petro. Otro
caso similar, tenemos en el Ecuador, donde el presidente Noboa ganó la
reelección, en abril del 2025, con el 55.63%, equivalente a 5’870,618 valientes
electores que quieren un gobierno de mano fuerte el crimen. Un caso más frontal
que Noboa, es el actual presidente chileno Kast, quién ganó en diciembre del
2025, con el 58.17%, equivalente a 7’263,236 frontales electores que apostaron
por un gobierno de mano fuerte contra la inmigración ilegal. Un caso, que en
menor medida se alinea con los anteriormente mencionados pero que es coherente,
es el caso del presidente boliviano Zamora, quien ganó la lid electoral en octubre
del 2025, con el 54.96%, equivalente a 3’519,534 valientes electores que
querían salir de dos décadas de caos y corrupción de las administraciones del
MAS. Otro caso adicional es del actual presidente paraguayo Peña, quien ganó la
elección en abril del 2023, con el 42.74%, equivalente a 1’292,079 electores
coherentes en que Paraguay siga siendo un faro de luz y de prosperidad. El
penúltimo caso mencionado, es el muy frontal y valiente, el presidente
argentino Javier Milei, quien ganó la elección de noviembre del 2023, con el 55.65%,
equivalente a 14’554,560 frontales electores cansados del caos y la corrupción
peronista del presente siglo. Indudablemente, el caso de Milei -en los países
castellano hablantes de nuestro continente- es único porque siendo un
entrevistado en los medios de comunicación privados siempre destacó por una
frontalidad como euforia en decir la verdad, pero la mayoría de los electores
argentinos demostraron que ese estilo les agrada. Finalmente, esta lista cierro
con la actual presidente peruana Keiko Fujimori, que sin ser frontal, representa
un electorado cansando del caos y la corrupción que nos dejaron el quinquenio
perdido de Perú Libre (2021-2026), ella ganó en la segunda vuelta presidencial
de junio de este año con el 50.13%, equivalente a 9’223,396 electores que no
querían el radicalismo de izquierda del ex congresista Sánchez. Si sumamos
estos millones de electores en nuestro continente tenemos la siguiente poderosa
cifra mayoritaria que es: 135’415,509 electores frontales y valientes existen
en el continente americano, lo cual los convierte en una mayoría política que
demuestra que los “cristalitos”, los que se indignan cuando el enemigo habla,
pero callan ante los horrores de sus compañeros de aventura política, son una
minoría en declive electoral.
Por dicha
razón recuerden la frase escrita por Charles Darwin: “No es la especie más
fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que mejor se adapta al
cambio.” Por lo que, quienes no se adapten a los cambios políticos que vivimos
en el siglo XXI, están para extinguirse políticamente.
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