Renatto Bautista Rojas
Doctor
en Gestión Pública y Gobernabilidad, Magíster en Gestión de Políticas Públicas,
Licenciado en Ciencia Política y catedrático nombrado en la Facultad de Derecho
y Ciencia Política de la UNFV
Publicado en El Montonero, con fecha 01-06-2026
El domingo 7 de
junio tenemos una cita electoral, que de seguro para muchos no es la mejor,
entre la señora Fujimori y el señor Sánchez, obviamente ambos representan dos
visiones económicas y políticas diferentes. El fujimorismo representa la defensa
del modelo económico liberal, que guste o no le guste, ha permitido el despegue
de nuestra economía por tres décadas, la consolidación de un Perú emergente y emprendedor,
aunque no todos lo entiendan eso es una verdad sociológica, y que seamos la envidia de nuestros vecinos,
sumado a que en el sentido político representa la defensa de una democracia
representativa imperfecta, sí, pero que ha permitido que a pesar de las turbulencias
políticas el Perú se mantenga en pie porque hemos tenido la capacidad de
superar los horrores de las administraciones de Vizcarra, Castillo, Boluarte y
Jerí. En cambio, el señor Sánchez representa a la izquierda más anticuada de
todo el continente, ellos son una izquierda paleolítica que no desea entender
que el Muro de Berlín y la Unión Soviética no existen desde hace tres décadas, siguen
con la estafa de una economía intervencionista en todo cuando ese modelo
económico (1968-1992) dejó en bancarrota al Perú, ni que decir del modelo
político que es el similar a las dictaduras en Cuba, Nicaragua y Venezuela, un
“modelo” absolutamente contrario a las libertades políticas. En esta línea
argumentativa, es válido recordarles que el señor Sánchez fue ministro del
sentenciado Pedro Castillo, quien cumple una condena por cometer el peor delito
contra el Estado peruano que es el golpe de Estado, sumado a que un aliado
político es Antauro Humala, también condenado por un intento de golpe de Estado
en las postrimerías del gobierno de Toledo (2001-2006).
Si en verdad,
creemos en las libertades económicas y políticas, a pesar de las naturales
discrepancias con el fujimorismo y actitudes políticas en este primer cuarto de
siglo en el Parlamento, hay que votar por la señora Fujimori para impedir la
perversidad que representaría un gobierno de Sánchez, actual parlamentario,
porque ellos van a vengarse por todo lo ocurrido en la administración caótica y
corrupta del sentenciado Castillo, ellos vendrán a destruir el Perú con odios y
absurdos resentimientos. Indudablemente, cruzar el Rubicón es votar por la
señora Fujimori para preservar nuestras libertades económicas y políticas que
han permitido que existamos nosotros, los peruanos emprendedores y emergentes,
esa mayoría silenciosa que no quiere saltos a los vacíos, aunque dudo mucho de
la actitud de los organismos electorales porque ya dejaron un nefasto
precedente en la primera vuelta de abril del 2026.
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