Renatto Bautista Rojas
Doctor
en Gestión Pública y Gobernabilidad, Magíster en Gestión de Políticas Públicas,
Licenciado en Ciencia Política y catedrático nombrado en la Facultad de Derecho
y Ciencia Política de la UNFV
Publicado en El Montonero, con fecha 18-05-2026
No hay
que ser aprista para entender que el APRA marcó la historia republicana de los
últimos 100 años: Primer partido de masas, genocidamente perseguidos y vetados
desde diciembre de 1931 hasta julio de 1956, el mayor martirologio político en
la vida republicana, un líder fundador que dio todo por las libertades
políticas y un sucesor, que con mucha habilidad, llevó al aprismo al poder en
dos ocasiones difíciles, la primera -en 1985- cuando el Perú era asediado por
la horda terrorista y la segunda vez -2006- cuando el Perú estuvo cerca de ser
una Venezuela dos. Toda esa historia, escrita en muchos libros, ha sido
reducida al 0.9% un poco más de 160, 844 peruanos votaron por el aprismo, pero
¿qué pasó con el APRA?
El
APRA hace 3 décadas perdió la batalla cultural, un término que ni la actual
dirigencia ni el ex candidato presidencial del 0.9% han entendido a pesar que
en la última década en todo Occidente se escribe y habla sobre la batalla
cultural. Al parecer, ellos desconocen la evolución cultural y política de Occidente.
Siguiendo en este rubro, tras la muerte del tres veces rector san marquino Luis
Alberto Sánchez, el APRA orgánicamente no ha tenido la capacidad de emprender
la batalla cultural como sí lo hacen toda la izquierda de origen marxista, pero
es válido mencionar los esfuerzos voluntarios de dos destacados historiadores
aprista, uno es un mayor como Germán Peralta y el otro uno más joven como
Aleixis Payba, historiador sechurano, a ambos los aprecio y respeto por su
pluma, ellos lo saben, pero no siempre el dirigente y militante aprista apoya
la batalla cultural que ellos estoicamente emprenden por celo y mezquindad,
pero no solo perder la batalla cultural hizo que el APRA sea irrelevante
electoralmente en abril del 2026, sino un ex candidato presidencial sin ninguna
luz posible lo hizo realidad. En primer lugar, el ex candidato presidencial, con
40 años no tiene un título profesional ni un libro publicado ni una experiencia
laboral importante que digamos “bueno, ha destacado como abogado en cierto
rubro o ha litigado en este caso bien complejo”, sumado a que su discurso
gaseoso y vacío no convenció a nadie que no fuera aprista en votar por este ex
candidato a pesar que tenía cierto impacto mediático, él debe entender que un
resultado magro es para irse a su casa y ocuparse de su aspecto profesional,
desde aquí le deseo lo mejor porque insistir es un craso error que solo
demuestra miopía y soberbia cuando el 99% de los peruanos te ha dicho
claramente “señor, a usted no lo queremos en la política activa.” No
entender esta verdad y guiarse por personas irrelevantes demuestra que la
mentada renovación no pegó fuera del APRA, más bien nunca fue entendida fuera
del APRA por eso los resultados presidenciales fueron un 0.9% que es
equivalente ha obtener un 3 en un examen parcial. Por eso, los responsables de
la debacle electoral del APRA deben irse a su casa y ocuparse de su vida
profesional, es lo mejor para ellos y el Perú. ¡Mis mejores deseos, sí lo
entienden!
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