Renatto Bautista Rojas
Doctor
en Gestión Pública y Gobernabilidad, Magíster en Gestión de Políticas Públicas,
Licenciado en Ciencia Política y catedrático nombrado en la Facultad de Derecho
y Ciencia Política de la UNFV
Publicado en El Montonero, con fecha 11-05-2026
El
dictador Juan Velasco Alvarado gobernó el Perú en el período (1968-1975), al
ser una dictadura militar no había ningún tipo de libertad en beneficio de los
ciudadanos peruanos, era un régimen absolutamente liberticida. A pesar de esta
realidad, esta dictadura gozó de cierta popularidad, sumado a que en nuestros
días hay peruanos que añoran a este régimen militar, pero hay un triunfo
vigente hasta nuestros días del dictador Velasco. ¿Cuál? El resentimiento
social que aún perdura, en algunos casos, en jóvenes menores de 29 años que no
vivieron esa dictadura militar (1968-1980), pero que asumen como dogmas
políticos un suceso relevante de ese régimen militar: La Reforma Agraria. No
entraré, en este momento, en el análisis de las causas y consecuencias de la
Reforma Agraria, pero sí en esa sensación de revancha que dejo y que yo he
encontrado personas que te lo dicen con una naturalidad:
“La
Reforma Agraria fue nuestra venganza sobre los ricos que nos explotaban.”
Es
válido mencionar que como creyente en la justicia social siempre lamentaré todo
tipo de explotación laboral, pero jamás alimentaría que las nuevas generaciones
sigan esos caducos relatos de división y odios entre los peruanos. Además, es
importante señalar que lamentablemente hay abuelos que inculcan ese absurdo
odio a sus jóvenes nietos por eso el triunfo del dictador Velasco es inmenso
porque la actual sociedad peruana, no vivimos ese régimen de facto, pero hay
algunos peruanos que lo recuerdan con añoranza porque representó esa venganza
respecto a los ricos porque aquí se mal forma en la división y en el odio respecto
a quien tiene la riqueza, hay que señalarlo claramente, hay malas familias que
inculcan la envidia y la venganza contra el rico, solo por el “delito” de ser
rico, cuando no se quiere entender que muchas de esas familias son ricas, pero
pagan altos impuestos porque ellos representan la economía formal de nuestro
país que es muy informal en lo económico, se odia a quien paga impuestos, pero
se consiente a quienes construyen riqueza de manera ilegal. ¡Qué tal
incoherencia!
Por
eso, concluimos que el triunfo del dictador Velasco es un triunfo en el chip
mental de algunos peruanos que viven envidiando, que desean la venganza y les
encanta dividir maniqueamente a nuestra sociedad en odios caducos es decir el
resentimiento social, aún vigente, es el triunfo del dictador Velasco. Si en
verdad fuéramos una sociedad avanzada, entenderíamos que el pasado es labor de
los catedráticos e historiadores, mientras que mirar con prospectiva es misión
de toda sociedad avanzada, democrática y globalizante. ¡Cuánto nos falta
avanzar!
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