lunes, 25 de mayo de 2026

Crónica de una muerte anunciada

  

Renatto Bautista Rojas

Doctor en Gestión Pública y Gobernabilidad, Magíster en Gestión de Políticas Públicas, Licenciado en Ciencia Política y catedrático nombrado en la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la UNFV


Publicado en El Montonero, con fecha 25-05-2026 

 

El domingo 17 de marzo, el JNE proclamó los resultados oficiales de la cuestionada e ilegítima primera vuelta presidencial en el Perú: Keiko Fujimori quedó en primer lugar con 17.181% de los votos válidos, mientras que el actual congresista Roberto Sánchez quedó en segundo lugar con el 12.031%, a menos de 22 mil votos de diferencia, respecto al ex alcalde limeño López Aliaga que obtuvo el 11. 94% de los votos válidos, pero este resultado es ilegítimo porque el entonces jefe de la ONPE ideó un perverso plan para perjudicar las opciones de López Aliaga de quedar en segundo lugar con el tema que recordamos bien: La no entrega de materiales electorales en colegios de Lima sur, con la vil intención de quitarle miles de miles de votos a López Aliaga que le hubieran permitido pasar a la segunda vuelta porque todos sabemos que Lima es la plaza fuerte del ex alcalde metropolitano de Lima. Es válido hacer la siguiente gimnasia mental: Si la situación irregular en Lima sur, se hubiera dado en la sierra sur en perjuicio del congresista Sánchez, preguntó en voz alta: ¿qué hubieran hecho sus militantes a estas alturas del mes de mayo? Indudablemente, generar muertes y violencia en la sierra su peruana.

Volviendo con la realidad, esta vil maniobra es la mejor prueba de las irregularidades cometidas por la ONPE, con el silencio cómplice de los magistrados del JNE que no enmendaron esta barbaridad denunciada por el más famoso politólogo en nuestro idioma que es Agustín Laje y el eurodiputado español del partido conservador VOX, Hermann Terstch. Lo cierto es que el JNE avaló, por lo menos, dos elecciones fraudulentas, la de 1931 que se anularon votos en Cajamarca y Callao, favorables a Haya de la Torre del APRA, con el claro objetivo que el militar Sánchez Cerro fuera presidente del Perú, y la “elección” de 1950 donde el dictador de facto, Manuel Odría fue como “candidato único”, no cuento todas las irregularidades demostradas en la 2da vuelta del año 2021 donde por estrecho margen el cuestionado juez supremo, Salas Arenas dejó que “ganará” la presidencia, el hoy sentenciado Castillo Terrones. Volviendo con el presente, la crónica de una muerte anunciada era clarísima que la segunda vuelta presidencial sea, por cuarta vez, entre Keiko Fujimori y un candidato que representé a una izquierda radical como el congresista y ex ministro castillista, Roberto Sánchez, el objetivo es claro, reeditar los cuestionados resultados de junio del 2021, donde por estrecho margen, hicieron presidente del Perú a Castillo, con el terrible resultado plasmado en el nefasto 7 de diciembre del 2022 donde Castillo pretendió convertirse en un dictador, al estilo de Diaz Canel o Maduro, felizmente las instituciones estatales no lo permitieron. Por eso, la ultra izquierda sabe que esta “oportunidad” que tienen con Sánchez es su revancha por eso quienes amamos las libertades económicas y políticas, debemos dar lucha contra las fuerzas del autoritarismo y del mal que representa Sánchez, votando por la candidata Fujimori que representa la preservación del modelo económico liberal que ha permitido el mayor auge económico del Perú por tres décadas, al grado que nuestra inflación no ha superado el 10% y nuestra moneda es la más solida del continente. Solo malos y tontos echarían todo a la borda por un improvisado y vengativo, Roberto Sánchez.

 

 

 

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