Renatto Bautista Rojas
Doctor en Gestión Pública y Gobernabilidad, Magíster
en Gestión de Políticas Públicas, Licenciado en Ciencia Política y catedrático
nombrado en la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la UNFV
Publicado en El Montonero, con fecha 12-01-2025
“Para
que el mal gané, basta que los buenos no hagan nada”, es
una frase histórica del filósofo irlandés Edmundo Burke (1729-1797) que calza
con la actual realidad de la Venezuela chavista. Como todo el planeta sabe, el
sábado 3 de enero del 2026, las Fuerzas Armadas estadounidenses en una acción
militar rápida detuvieron al dictador Nicolás Maduro, acusado de encabezar el
denominado Cartel de los Soles, organización declarada terrorista por la
administración Trump. La decisión de detener al dictador Maduro me parece bien
porque al mal se le debe combatir, no existe frontera ni soberanía que lo
impida. Desde aquella madrugada, vemos que los defensores del chavismo invocan
la defensa de la soberanía, pero se equivocan rotundamente: Primero, la
soberanía jamás ha sido escudo de ninguna dictadura, bajo esa falacia, los
Estados Unidos, Reino Unido y la Rusia soviética no hubieran entrado en guerra
con la Alemania nazi, la Italia fascista y el Japón imperial, claro dichos
países eran soberanos, pero el concepto jurídico de la soberanía no le daba
ningún derecho absoluto a Hitler ni Mussolini ni al emperador Hirohito de
mandar a prisión y/o asesinar a todo discrepante político de sus respectivos
reinados de terror. Sinceramente, cuando leí a los comunistas, liberales de
escritorio y postmodernistas invocando la soberanía como defensa del dictador
Maduro me dio risa porque demuestran ser aliados de la dictadura chavista y/o
desconocer la historia universal. Ante esta falacia también escribo lo
siguiente: Si no fuera por Estados Unidos en dos guerras mundiales, hoy
Alemania gobernaría todo el planeta y nosotros, los indoamericanos o
iberoamericanos, no estaríamos vivos por no ser de la “raza aria”, como decía
el dictador nazi. Quiero ser tajante en un punto, jamás la soberanía fue impedimento
constitucional para que los presidentes estadounidenses Wilson ni Roosevelt
atacarán militarmente a la Alemania Nazi ni a sus dos aliados, Italia y
Japón. Segundo, legalmente desde la
óptica estadounidense del Departamento de Justicia desde el 24 de noviembre del
2025, el dictador depuesto era el líder de una organización terrorista
internacional por lo que su captura por lo que Estados Unidos no podía darse el
lujo de tener a un criminal y enemigo en el mando de un país sudamericano.
A
modo de conclusión, manifestamos que es un error de la administración Trump en
permitir que la vicepresidente del dictador depuesto, Delcy Rodríguez se haya
convertido en la presidente encargado porque ella, como su hermano Jorge, son
hijos del terrorista Jorge Antonio Rodríguez, quien secuestró a un empresario
petrolero estadounidense y murió en cárcel por el delito cometido, lo cual la
ultraizquierda venezolana lo ha usado para convertirlo en un mártir a este
terrorista por esa razón los hermanos Rodríguez son más radicales
ideológicamente en la izquierda marxista (socialismo) que el dictador depuesto
Maduro, sumado que siguen en libertad dos figuras emblemáticas como Diosdado
Cabello y Vladimir Padrino es decir la dictadura chavista sigue, pero sin
Maduro en el Palacio de Miraflores, guardando las diferencias del caso, es como
dejar a Himmler o Goebbels en el poder en la Alemania Nazi, tras el suicidio de
Hitler. Lo que también creemos es que si Rodríguez se comporta mal es decir no
hace rectificaciones al régimen chavista, ella y sus aliados acabarían igual
que Maduro, tal como ya espetó Trump.
Por
lo que es válido manifestar que la única transición legítima es la que debe
encabezar Edmundo González, como presidente electo de Venezuela, y como
vicepresidente, la ganadora del Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado.
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