Renatto Bautista Rojas Doctor en Gestión Pública y Gobernabilidad, Magíster en Gestión de
Políticas Públicas, Licenciado en Ciencia Política y catedrático nombrado en la
Facultad de Derecho y Ciencia Política de la UNFV
Publicado en El Montonero, con fecha 19-07-2026
El 17 de julio de 1918 en
Ekaterimburgo, por órdenes del Soviet Regional de los Urales y de la alta
jerarquía de los bolcheviques en Moscú, me atrevo afirmar que esta barbaridad
sucedió con la aprobación del dictador Lenin, fueron ejecutados el último zar
Nicolás II, su esposa la zarina Alejandra, y sus hijas, las grandes duquesas Olga,
Tatiana, María y Anastasia, el zarevich Alekséi, más el médico de la corte
imperial Eugenio Botkin, la doméstica imperial Anna Demídova, el ayudante del
zar Alekséi Trupp y el cocinero imperial Iván Jaritónov. Indudablemente, este
bárbaro crimen demuestra la perversidad de la izquierda más radical, llamada en
esa época bolcheviques, hoy llamados comunistas, quienes para impedir que el
ejército blanco, cercano a la ciudad Ekaterimburgo, rescatasen a la familia
imperial, decidieron cometer tal magnicidio, que fue el inicio de los 110
millones de seres humanos vil asesinados por el comunismo, y sus denominaciones
más cercanas, desde el inicio de la revolución bolchevique hasta nuestros días.
La mayor orgía de sangre es la de los110 millones de seres humanos asesinados por
no rendirse al comunismo, pero -para ellos que importa-, sí lo fundamental es
establecer el “paraíso terrenal” basado en la revancha que ellos siempre
representan, además para ellos, los 110 millones de seres humanos asesinados
por los comunistas, en todo el mundo, son las víctimas necesarias en nombre del
proletariado y de los más pobres para crear un “orden” donde no haya injusticia
social ni pobres. Obviamente, ni en la rusa soviética ni en la China de Mao, ni
en la Cuba de los hermanos Castro se ha podido establecer una panacea terrenal,
todo lo contrario, se estableció un reinado de la perversidad y del terror.
Permítanme, a todos
recordarles los siguiente: Los restos humanos de la familia imperial y de sus
empleados fueron llevados al bosque Koptyakí, donde fueron desnudados,
mutilados con granadas, desfigurados con ácido para acabar siendo quemados.
Esto representa la maldad del comunismo que nunca debe ser olvidada y que
recuerde, hasta el día de hoy, no hay ningún comunista, en ninguna parte del
planeta, que ha pedido perdón por tremenda barbaridad es decir ellos claramente
nos dicen que pretenden emular la perversidad de sus referentes, si llegaran a
tener el poder absoluto como lo tuvieron en la Rusia soviética. ¡Ya estamos
advertidos! ¡No matar! Es el quinto mandamiento dado por Dios a Moisés en el
monte Sinaí.
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