domingo, 5 de abril de 2026

No podemos perder otro quinquenio

 

Renatto Bautista Rojas

Doctor en Gestión Pública y Gobernabilidad, Magíster en Gestión de Políticas Públicas, Licenciado en Ciencia Política y catedrático nombrado en la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la UNFV


Publicado en El Montonero, con fecha 06-04-2026

 

“Lo único necesario para que el mal triunfe es que los buenos no hagan nada.”

Edmundo Burke (1729-1797)

 

Lamentablemente, el Perú ha perdido el quinquenio (2021-2026) por culpa de las animadversiones y odios que una argolla política ha sido “buena” en difundirlo como un mantra religioso, se nos divide maniqueamente cada quinquenio bajo el falso relato que el Perú fue casi la Alemania nazi durante la década de los 90s del siglo XX, pero tal vez, los mayores odiadores se dan cuenta que aquí esconden un viejo racismo oligárquico contra los peruanos con ascendencia asiática oriental. ¿Por qué no? Prefieren esta oligarquía gatopardista ser la que mande, no desean perder ese “poder”, pero volvamos al título del artículo. Estos perversos auparon como presidente a un ineficiente en la gestión pública como Castillo. En esta lógica argumentativa, si este quinquenio perdido es lo que es, se debe lamentablemente que los poderes fácticos, representados en una argolla que maneja la academia hasta el teatro, nos impusieron el relato que era mejor ser gobernados por una franquicia leal a las longevas dictaduras de Cuba y Venezuela que dar el poder electoralmente a Fuerza Popular que es un fujimorismo que ha aceptado las reglas constitucionales del siglo XXI.

Por eso, estando a seis días de la primera vuelta, no volvamos a caer en cantos de sirena de una izquierda ineficiente en la gestión pública y radical porque ellos no solucionan ningún problema de los peruanos, miremos que ninguna obra ha realizado ni Castillo ni Boluarte ni Balcázar, los tres electos por Perú Libre. Volver a dar el voto a cualquier aliado de los tres políticos antes mencionados, sería totalmente nefasto para el Perú, no podemos darnos el lujo de perder una década, mientras algunos poderes fácticos se enriquecen debajo de la mesa.

Por lo que concluyo, que el peruano decente y trabajador no debe ser heredero político del dictador Velasco Alvarado que lamentablemente incubó un maniqueo y tonto resentimiento, cuando el Perú del 2026 representa a un capitalismo popular y una movilidad social innegable. ¡No destruyamos con el voto a nuestro Perú que debe ser faro en el Pacífico!

 

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