Renatto Bautista Rojas
Magíster en Gestión de Políticas Públicas, Licenciado en Ciencia
Política y catedrático en la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la UNFV
Publicado en El Montonero, con fecha 12-10-2021
Soy consciente que escribir sobre el 12 de octubre de 1492 genera
polémica, sobre todo por la inmensa leyenda negra construida, por 500 años, y
asumida por verdad casi infalible, pero más que amigo de mis amistades, soy
amigo de la verdad y jamás me ha interesado en “complacer” a una “mayoría” que
no lee libros de historia universal. ¡Moriré siendo combatiendo como legionario
y polémico!
Todos sabemos que un 12 de octubre de 1492, el inmortal Cristóbal Colón
llegó a la isla Guanahani, que fue denominada por los españoles como San
Salvador, perteneciente al actual país Bahamas. Dicha isla, fue la primera
parte de las Américas en conformar el otrora Imperio Español.
Este desembarco es conocido como el Descubrimiento de América,
indudablemente este suceso histórico es comparable con la caída del Imperio
Romano de Occidente (476) y el asedio como posterior conquista de
Constantinopla por los turcos otomanos (29 de mayo de 1453). ¡Estos sucesos
históricos marcaron un antes y después en la historia mundial!
Es muy probable que los vikingos llegaron mucho antes a Groenlandia –e
inclusive al norte de Canadá- hasta se especula que los chinos pudieron llegar
aquí, pero lo cierto es que el desembarco de los españoles fue el de mayor
importancia política porque representó el choque de dos civilizaciones como la
conquista de los dos imperios de mayor importancia en las Américas, como lo
fueron el Azteca (en México) y el Inca (en el Perú).
El castrochavismo; a través de esa enfermedad llamada hispanofobia,
despotrica del 12 de octubre de 1492 como si ese día se pudiera comparar con la
orgía de sangre que realizaron sus “referentes” dictatoriales cometieron en el
pasado siglo o como si Cristóbal Colon fuera un Adolfo Hitler del siglo XV y
cuyo único objetivo era exterminar a los nativos de las Américas.
La hispanofobia se construye en base a grandes mentiras que, al ser
repetidas varias veces, muchos lo asumen como verdad y lo peor que la hispanofobia
fue (y es) producida por “mentes luminarias” de Londres, París y Ámsterdam (¡sí,
los eternos rivales de los españoles!)
Volviendo con el castrochavismo, ellos dicen dos grandes falacias:
Primero, que, con la llegada de Cristóbal Colón, los españoles
realizaron una gran orgía de sangre en las Américas y segundo que la gran parte
de las Américas dominada por los españoles eran “colonias”.
La leyenda negra debe ser respondida contundentemente:
En primer lugar, ni los aztecas, ni los incas, ni los chibchas, ni los
araucanos, ni otra cultura de las Américas no nos legaron un censo sobre su
población hasta el año 1491. Lo concreto es que nunca sabremos si fueron un
millón o dos millones o diez millones de personas que habitaron en las
Américas, antes de 1492. Además, los españoles NUNCA realizaron
una orgía de sangre porque las élites de muchos reinos precolombinos fueron
respetadas e inclusive fueron incorporadas al sistema económico español.
¿Quieren un gran ejemplo? ¿Quién fue José Gabriel Condorcanqui? ¿Fue un pobre
habitante en el Virreinato del Perú? No, para nada. Fue un aristócrata
descendiente de los incas y muy próspero comerciante en el entonces Virreinato
del Perú. Así como José Gabriel Condorcanqui hubo varios nobles descendientes
de los incas, de los aztecas y de otras culturas que accedieron a la educación
(al igual que la nobleza española) y fueron muy ricos.
Y, en segundo lugar, la gran parte de las Américas que formaba parte del
Imperio Español no eran “colonias” sino eran virreinatos o capitanías generales;
es decir, territorios de ultramar que eran reinos tan españoles como la
mismísima España, pero en el lejano océano del Pacífico, y los virreinatos más
ricos fueron el de Nueva España (hoy México) y el del Perú.
Aquí en el Perú, como en Nueva España o en Nueva Granada (hoy Colombia)
y Río de la Plata (hoy Argentina) gobernaron virreyes que eran el álter ego del
Rey de España, obviamente, fueron designados por el mismísimo monarca español
ya que él no podría trasladarse rápidamente por tantos reinos que tenía.
Las verdaderas colonias fueron las trece colonias fundadas por ingleses
en Norteamérica. En esas trece colonias, jamás existieron virreyes y la
población autóctona fue exterminada por los ingleses, lo que no sucedió en las
Américas españolas donde se respetó a muchos nobles incas como fue el caso de
José Gabriel Condorcanqui.
Basta de permitir tantas falacias de la izquierda marxista sobre nuestra
historia; y en especial, en los tres siglos de historia común con el reino de
España.
La orgía de sangre y las colonias se dieron en la Norteamérica gobernada
por los ingleses y francés. Aquí ocurrió un mestizaje y se nos trató como
reinos de ultramar, lo último lo hizo España, no lo olvidemos.
Yo no soy hispanista porque reconozco que a partir del 12 de octubre de
1492 ocurrió un choque de dos civilizaciones (la amerindia y la occidental
europea) y que este gran choque originó un mestizaje y nosotros, SÍ,
NOSOTROS, somos el producto vivo de ese gran mestizaje que no nos debe
ofender sino hacernos sentir orgullosos porque somos productos de dos grandes
civilizaciones que nos legaron una gran historia milenaria, un rico idioma como
es el castellano, un Dios del amor y del perdón como es Jesucristo y sobretodo
un gran valor que es la LIBERTAD. Además, el suceso histórico del
12 de octubre de 1492 generó la primera globalización, el nacimiento de un gran
imperio y una gesta civilizadora solo superada por la realizada por el Imperio
Romano.
Quiero concluir con dos reflexiones personales:
Primero: Sí tenemos el mismo idioma (el castellano), el mismo Dios (Cristo) y las
mismas tradiciones (por ser herederos de la civilización Occidental) que
esperamos para unir nuestras repúblicas y formar la Unión Indoamericana que
debe ser el nuevo estado del siglo XXI que abarque desde el Río Bravo hasta la
gélida Patagonia. Es una tarea de mi actual generación.
Segundo: Si desean profundizar sobre la hispanofobia y la leyenda negra, sugiero
leer el libro titulado Imperiofobia y Leyenda Negra de la gran historiadora
española María Elvira Roca Barea que en 481 páginas derriba tantas falacias
construidas contra la verdad histórica. ¡Lo recomiendo!
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